Jericó y el Monte de la Tentación: Qué ver en la ciudad más antigua del mundo

Acantilado del Monte de la Tentación con el Monasterio ortodoxo de Qarantal incrustado en la roca sobre Jericó

Descender desde las cumbres montañosas de Jerusalén hacia la fosa tectónica del Valle del Jordán es un viaje geográfico y espiritual verdaderamente asombroso. En apenas 35 kilómetros por la sinuosa carretera del desierto de Judea, el paisaje se transforma de colinas pedregosas a una vasta llanura árida hasta alcanzar Jericó (Ariha en árabe), célebre por ostentar un doble récord mundial: es considerada la ciudad habitada continuamente más antigua del planeta —con vestigios urbanos que superan los 10.000 años de antigüedad— y la urbe situada a menor altitud de la Tierra, a unos 258 metros por debajo del nivel del mar.

Rodeada por palmerales datileros, plantaciones de bananos y huertos de cítricos regados por manantiales subterráneos inagotables, Jericó emerge como un vergel esmeralda en medio de la desolación del desierto. Para el peregrino y viajero que explora la región de Cisjordania, Jericó constituye una parada imprescindible y el complemento natural tras visitar Belén desde Jerusalén y los santuarios de Judea. Aquí confluyen la arqueología prehistórica del Neolítico, las gestas bíblicas de Josué, los recuerdos proféticos de Eliseo, el testimonio evangélico del ayuno de Jesús en el desierto y el deslumbrante refinamiento palaciego del arte islámico omeya.

Tell es-Sultan (Antigua Jericó): Los muros neolíticos y las excavaciones arqueológicas bíblicas

En el extremo noroeste del actual núcleo urbano se encuentra Tell es-Sultan, el montículo arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que custodia los restos de la Jericó original. Las sucesivas campañas arqueológicas iniciadas a finales del siglo XIX por Charles Warren y consagradas en la década de 1950 por la célebre arqueóloga británica Kathleen Kenyon revelaron más de una veintena de estratos sucesivos de civilización superpuestos a lo largo de milenios.

El hallazgo más extraordinario del yacimiento es la monumental Torre de Jericó, una estructura circular maciza de piedra de más de 8 metros de altura y casi 9 metros de diámetro en la base, provista en su interior de una escalera de veintidós peldaños pulidos. Erigida hacia el 8.000 a.C. durante el período Neolítico Precerámico A, representa la construcción monumental comunitaria más antigua que se conserva en la historia de la humanidad, construida por cazadores-recolectores que comenzaban a domesticar el trigo y la cebada gracias a la abundancia de agua dulce del oasis.

Asimismo, Tell es-Sultan conecta de manera directa con uno de los pasajes más dramáticos del Antiguo Testamento narrado en el Libro de Josué: la caída milagrosa de las murallas de Jericó tras siete días de procesión con el Arca de la Alianza al toque de las trompetas de cuerno de carnero (shofar). Los visitantes pueden recorrer pasarelas de madera señalizadas que permiten divisar los muros desplomados de adobe de la Edad del Bronce, zanjas defensivas talladas en la roca y silos de grano carbonizado que atestiguan la violenta destrucción e incendio que arrasó la plaza fortificada en la antigüedad bíblica.

El Monte de la Tentación y el Monasterio Ortodoxo de Qarantal

Dominando el horizonte occidental de Jericó se yergue el imponente escarpe rocoso del Monte de la Tentación (denominado en árabe Jabal al-Quruntul y en latín Mons Quarantana, en referencia a los cuarenta días de ayuno). Según los Evangelios sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas, fue en estas áridas estribaciones del desierto donde Jesús se retiró tras ser bautizado en el cercano río Jordán, ayunando durante cuarenta días y cuarenta noches mientras era sometido a las tentaciones del diablo antes de iniciar su ministerio público en Galilea.

Para ascender a la montaña, los peregrinos pueden tomar el moderno teleférico de Jericó, el más largo del mundo construido por debajo del nivel del mar, cuyas cabinas acristaladas parten desde la base de Tell es-Sultan y sobrevuelan las plantaciones y huertos del oasis ofreciendo una panorámica inolvidable del Valle del Jordán, las colinas de Moab en Jordania y las aguas relucientes del Mar Muerto.

Al término del recorrido en teleférico, un sendero pavimentado con escaleras conduce al extraordinario Monasterio de Qarantal. Perteneciente al Patriarcado Greco-Ortodoxo de Jerusalén y reconstruido a finales del siglo XIX sobre cimientos bizantinos del siglo VI, el edificio parece desafiar la gravedad, incrustado de manera prodigiosa en la pared vertical del acantilado a unos 350 metros de altura. En su interior, el santuario integra capillas abovedadas excavadas directamente en la roca natural. Destaca especialmente la gruta donde la tradición conserva la roca sobre la que oró y ayunó Jesús, así como una vista impresionante que abarca todo el oasis de Jericó y los meandros del valle bíblico.

El Sicómoro de Zaqueo y el manantial del profeta Eliseo

En el centro de la Jericó actual se alza otro de los puntos de mayor emotividad evangélica: el venerado Sicómoro de Zaqueo (Ficus sycomorus). Según relata el Evangelio de San Lucas (Lucas 19, 1-10), cuando Jesús atravesaba Jericó camino de Jerusalén, un rico jefe de publicanos de baja estatura llamado Zaqueo corrió y se subió a las robustas ramas de un sicómoro para poder divisarlo entre la multitud. Al pasar por aquel punto, el Maestro levantó la mirada y le dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa», transformando para siempre la vida de aquel recaudador arrepentido.

Antiguo sicómoro atribuido al pasaje bíblico de Zaqueo en el centro de Jericó
El venerado árbol sicómoro en Jericó, asociado por la tradición local al encuentro evangélico de Jesús con Zaqueo.

El árbol se conserva en un cuidado jardín botánico administrado por la Iglesia Rusa y es objeto de constante devoción popular. A escasa distancia se halla el Manantial de Eliseo (Ain es-Sultan), una copiosa fuente de agua que brota con un caudal permanente de más de 4.000 litros por minuto. El Segundo Libro de los Reyes relata cómo los hombres de Jericó acudieron al profeta Eliseo quejándose de que las aguas de la ciudad eran amargas e insalubres, provocando esterilidad en la tierra; Eliseo arrojó sal en el manantial en el nombre de Dios, sanando las aguas de forma milagrosa hasta el día de hoy.

El Palacio de Hisham: Los mosaicos omeyas y el Árbol de la Vida

A unos 5 kilómetros al norte del centro urbano se descubre una de las joyas arqueológicas islámicas más sublimes de Oriente Próximo: Khirbat al-Mafjar, conocido universalmente como el Palacio de Hisham. Construido a mediados del siglo VIII durante el califato omeya por el príncipe Walid ibn Yazid (sobrino del califa Hisham), el complejo funcionaba como una fastuosa residencia de recreo invernal en el templado oasis desértico, provista de un palacio residencial, una mezquita, patios porticados y un inmenso complejo termal de baños de vapor.

Mosaico omeya del Árbol de la Vida en el diwan del Palacio de Hisham en Jericó
El célebre mosaico del Árbol de la Vida en el Palacio de Hisham, obra maestra del arte omeya del siglo VIII.

El palacio alberga la alfombra de mosaico continua intacta más grande del mundo, con más de 820 metros cuadrados de teselas de piedra caliza natural en treinta y ocho colores diferentes protegidas hoy bajo una moderna cubierta bioclimática. La cúspide artística del yacimiento se admira en el Diwan o sala de audiencias privada del califa: el icónico mosaico del Árbol de la Vida. En esta refinada composición, un frondoso árbol cargado de granadas y manzanas silvestres divide dos escenas alegóricas: a la izquierda, dos gráciles gacelas pastan en pacífica armonía; a la derecha, un fiero león abate a una tercera gacela, simbolizando con sutileza el poder califal capaz de impartir la paz benevolente o la fuerza implacable de la justicia.

Logística práctica: Cómo llegar desde Jerusalén, cruce palestino y clima

  • Cómo llegar en transporte público: Jericó se ubica en el Área A de Cisjordania. Desde la estación de autobuses de Jerusalén Este (cerca de la Puerta de Damasco), parten microbuses compartidos (sheruts) amarillos hacia el cruce de Al-Eizariya o directamente a Jericó. No obstante, al no existir una línea directa masiva tan frecuente como el bus 231 de Belén, muchos viajeros independientes combinan un taxi privado o contratan una excursión con chofer autorizado.
  • Documentación y controles: Al igual que en Belén, es obligatorio viajar con el pasaporte físico original y la tarjeta azul de entrada a Israel. En el acceso a Jericó no suele haber demoras, pero en el trayecto de regreso hacia Jerusalén los vehículos son inspeccionados en los puestos de control del valle.
  • Clima y mejor época para viajar: Al encontrarse a 250 metros bajo el nivel del mar, el clima de Jericó es significativamente más cálido que el de Jerusalén. En los meses de invierno (noviembre a marzo), las temperaturas son sumamente agradables (20 °C a 25 °C), siendo una escapada invernal ideal. En cambio, durante el verano (junio a agosto) el calor puede ser extremo y superar fácilmente los 40 °C, por lo que es imprescindible hidratarse abundantemente, vestir ropa ligera de lino o algodón y usar protector solar y sombrero.

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Recomendación para tu visita

Dada la dispersión geográfica entre las ruinas de Tell es-Sultan, el teleférico del Monte de la Tentación y el Palacio de Hisham, así como las restricciones de cruce de los vehículos de alquiler israelíes, la forma más eficiente y completa de conocer la región es unirse a una excursión guiada combinada de un día desde Jerusalén. Estos itinerarios integran en una sola jornada la visita a Belén, Jericó y el auténtico sitio bautismal de Qasr al-Yahud en el río Jordán con guía oficial en español y traslados incluidos.

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Preguntas Frecuentes sobre la visita a Jericó (FAQ)

¿Por qué se considera a Jericó la ciudad más antigua del mundo?

Porque las excavaciones estratigráficas de Tell es-Sultan han demostrado una ocupación humana sedentaria continua desde el período Neolítico (aproximadamente 9.000 – 8.000 a.C.), contando con las primeras murallas y torres de piedra de carácter defensivo y comunal registradas en la historia de la humanidad.

¿Es seguro viajar a Jericó como turista?

Sí. Jericó es una ciudad tranquila y hospitalaria que acoge con afecto al turismo religioso y cultural internacional. Los habitantes locales son conocidos por su amabilidad en los zocos y restaurantes de comida tradicional palestina.

¿Cuánto cuesta y cómo funciona el teleférico del Monte de la Tentación?

El teleférico opera diariamente de 08:00 a 17:00 (con horarios ampliados en temporada alta). El billete de ida y vuelta cuesta aproximadamente 60 NIS (unos 15 euros / dólares) y te eleva en menos de 5 minutos hasta la estación superior, desde donde se accede caminando al Monasterio de Qarantal.

¿Qué código de vestimenta se debe mantener en Jericó?

Aunque en la ciudad el ambiente es relajado y caluroso, para acceder al Monasterio de la Tentación y a los recintos eclesiásticos es obligatorio vestir con decoro: hombros y rodillas cubiertos. En el Monasterio ortodoxo de Qarantal suelen proporcionar faldas o telas de cortesía si se acude con ropa inadecuada.

¿Se puede combinar Jericó con el Mar Muerto o el Río Jordán?

Totalmente. El sitio bíblico del Bautismo de Jesús en el Río Jordán (Qasr al-Yahud) dista apenas 10 kilómetros al este de Jericó, y las playas del norte del Mar Muerto (como Kalia Beach) se encuentran a escasos 15 minutos en coche, por lo que combinar los tres destinos en un mismo día es una de las rutas más recomendadas de Judea.

Asimismo, los viajeros que disponen de más tiempo pueden descender aún más hacia el sur por la carretera 90 para visitar la fortaleza de Masada y el Mar Muerto, completando un itinerario inolvidable por los grandes santuarios de la fosa del Rift.

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