Muchas son las opiniones acerca de Jerusalén, la capital de Israel, la ciudad más santa del mundo, la que ha estado unida, la ciudad eterna construida hace miles de años, cuya historia resuena en el susurrar del viento entre las murallas, donde cada piedra relata un hecho prodigioso de un lugar que ha atraído a millones de peregrinos desde hace miles de años.

Al estudiar la geografía, historia y cultura de este lugar, se observan sus sin igual virtudes. Internacionalmente no hay otra capital en que sus lugares históricos estén administrados por varias religiones, es la única ciudad que tiene 70 nombres de amor y anhelo, la cual en mapas antiguos aparece en el centro del mundo.

Su fascinante historia, arquitectura, artes, teatro y música, gastronomía, cultura, pluralidad religiosa, entre otros; hacen que este sitio siga causando tanta admiración tal cual una novia joven. Al ver estos sucesos, los creyentes experimentan el cumplimiento de las promesas que están en la Biblia, “Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová,…” Salmo 132:3a

A través del tiempo Jerusalén se segmentó en dos partes: Ciudad Vieja y la Ciudad Moderna. En su corazón se encuentra la Ciudad Vieja, rodeada por una muralla y dividida en cuatro barrios: El judío, el armenio, el cristiano y el musulmán. Estas murallas rodean los importantes lugares sagrados de las tres religiones principales: El Muro Occidental (venerado por los judíos), la Iglesia del Santo Sepulcro (administrado por cristianos) y el Domo de la Roca en el Monte del Templo (administrado por musulmanes).

La plaza donde se sitúa el Muro Occidental recibe la visita de millones de fieles. Aquí entre las grietas de la base de este gran muro, último vestigio del Templo Sagrado para los judíos, se introducen oraciones y notas con ruegos de los fieles.

Al lado suroeste de la Ciudad Vieja se encuentra el Monte de Sión, y al este se ubica el Monte de los Olivos, con otros enclaves importantes para la Cristiandad y diversas iglesias. La Ascensión, Pater Noster, Dominus Flevit, María Magdalena, Getsemaní y el monasterio de Lázaro y Abraham.

Aparte de los lugares sagrados que conforman la Ciudad Vieja, existen otros lugares encantadores en la Ciudad Moderna, únicos de distintos períodos repartidos por la ciudad, entre los cuáles se citan algunos:  Armon HaNatsiv y el Paseo, la Colina de la Munición, el Museo del Holocausto Yad Vashem, el Monasterio de la Cruz, el Monasterio de Elías, el edificio de la YMCA, el Museo de Israel, el Zoo Bíblico, ascensor del tiempo, centro nocturnos, el mercado Makhane, entre otros.

Talvez la mayor importancia de Jerusalén es la relación con la religión, pues para la cristiandad es un lugar con una historia trascendental, sus muchos sitios aún en la actualidad siguen contando acontecimientos que son relatados en la Biblia. El más importante hecho es el nacimiento, crucifixión y muerte de Jesucristo.

A pesar de que este es un pueblo que a través de la historia ha estado lleno de guerras y luchas, debido a su ubicación estratégica para paso del comercio,  y ha sido atacada y sometida a otras naciones, algunas de las cuales han gobernado durante varios períodos, e incluso fueron exiliados y sometidos a esclavitud, fuera de su tierra, tradiciones y cultura, su fuerza, valentía, compromiso y sentido de pertenencia les permite seguir disfrutando de ser “El Pueblo Elegido por Dios”.

Al hacer un breve recorrido por su historia e importancia mundial, se concluye que Jerusalén ha sido desde sus inicios una ciudad única sin comparación en el mundo entero.