Una antigua ciudad, según el Evangelio de Juan fue donde Jesús realizó en una aldea su primer milagro transformando el agua en vino. Cana significa “caña”, ciudad por lo general identificada como Kefr Kenna (lugar de peregrinaciones).

“Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. 3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora. (Juan 2:1-12)

Piedras talladas, utensilios caseros y un baño ritual judío o ‘mikvé’ forman parte de los restos desenterrados, que estaban a una profundidad de hasta dos metros. Está ubicada sobre el camino a Capernaúm y este ha sido el lugar tradicional. Aquí se han llevado a cabo algunas excavaciones y, aunque no existe ninguna evidencia exacta, el lugar coincide con todo lo que el apóstol Juan nos dice cuando se refiere a las bodas de Caná.

Sin embargo, muchos eruditos prefieren identificar a Caná con Khirbet Kana, una ruina situada en la cima de una colina, a 14 Km. al norte de Nazaret. En este lugar no se ha realizado ninguna excavación, pero Josefo y algunos peregrinos medievales describen este lugar como el “Caná de Galilea” que ellos conocían.

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