El sumo Pontífice San Pío V. dio la mejor definición al rosario, en su “Bula” de 1959. Ese pontífice dijo que le rosario o salterio de la virgen, era el modo más piadoso de oración, el cual está en alcance para todas las personas.

La palabra Rosario viene del latín “rosarium” y se significa “Corana de Rosas” se utiliza para el tradicional rezo católico que conmemora veinte “misterios”, que son la vida de María y Jesucristo, recitando después de cada uno de ellos un padre nuestro y diez avemarías (saludo de que el ángel dio a María) y un gloria al Padre.

La oración verbal y la oración mental son los dos elementos que componen el rosario. La oración mental es la que está compuesta por la meditación sobre los misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y su madre. La oración verbal es la que las personas recitan quince decenas (lo cual completa un rosario) o cinco decenas del Ave María. Estos encabezados por un Padre Nuestro, mientras se medita los misterios del Rosario.

La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una forma milagrosa: cuando Nuestra Señora se apareciera a Santo Domingo y se lo entregara como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros pecadores de esos tiempos. Desde entonces su devoción se propagó rápidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.

Entre las varias formas y modos de honrar a la Madre de Dios, optando por las que son mejores en sí mismas y más agradables a Ella, es el rezo del Santo Rosario la que ocupa el lugar preeminente. Vale la pena recordar que entre las variadas apariciones de la Santísima Virgen, siempre Ella ha insistido en el Rezo del Rosario. Es así como, por ejemplo, el 13 de Mayo de 1917 en un pueblo de Portugal llamado Cova de Iria, la Santísima Virgen insiste con vehemencia el rezo del Rosario a los tres pastorcitos, en una de sus muchas apariciones a estos tres videntes.

Siendo un sacramental, el Santo Rosario contiene los principales misterios de nuestra religión Católica, que nutre y sostiene la fe, eleva la mente hasta las verdades divinamente reveladas, nos invita a la conquista de la eterna patria, acrecienta la piedad de los fieles, promueve las virtudes y las robustece. El Rosario es alto en dignidad y eficacia, podría decirse que es la oración más fácil para los sencillos y humildes de corazón, es la oración más especial que dirigimos a nuestra Madre para que interceda por nosotros ante el trono de Dios.