La basílica de Getsemaní, templo católico ubicado en el Monte de los Olivos en Jerusalén. Getsemaní era un huerto de los muchos que se extendían por las fértiles laderas del Monte y separaba al Monte de los Olivos de Jerusalén por el Cedrón.

Según la tradición católica y los escritos de la Biblia, vieran los pasos de Jesucristo y sus oraciones en un lugar de paz y reflexión, y los que vieran también la agonía de Jesucristo en el día antes de su arresto, la Iglesia de la Agonía de Jerusalén se alza grandiosa sobre la base de dos templos anteriores: el construido en el año 379 que fue destruido casi 400 años más tarde por la fuerza de un terremoto, y la capilla del siglo XII que resultó abandonada en el año 1345.

¿Por qué se llama la iglesia de las naciones?

La iglesia se comienza a construir en el año 1919 por el arquitecto Antonio Bartuzzi, quien termino la basílica en 5 años.  Para esta construcción, un total de 16 naciones en el mundo aportaron fondos y por ello es que se le llama la “Iglesia de las Naciones”.

Las vidrierías y los nichos separados son parte de los símbolos distintivos que muestran o son la representación de cada nación que aportó a la construcción. Pero la iglesia no solo recibió para la construcción, multitudes de naciones han aportado con imágenes religiosas que se exponen con orgullo en el interior y el recinto exterior de la iglesia.

La Iglesia de Todas las Naciones está a cargo de los franciscanos, pero un altar situado en el jardín es usado por la comunidad anglicana el Jueves Santo.

Fachada de la iglesia.

El techo abovedado, gruesas columnas y suelo de mosaico otorgan a la iglesia un aspecto bizantino, robusto. La parte frontal de la iglesia presenta una fachada de bonitos y llamativos colores apoyado de una hilera de columnas. El mosaico que el visitante puede contemplar a la entrada representa a Cristo como el vínculo que une Dios y la humanidad.

Una vez pasamos la frontera de la iglesia y nos encontramos en el interior es fácil distinguir los símbolos de cada país entre los techos de oro con incrustaciones en cada una de las 12 cúpulas, que descansan sobre seis pilares monolíticos. La basílica de tres naves culmina en tres ábsides en el extremo oriental, que están decorados con mosaicos que representan los eventos bíblicos en el Jardín de Getsemaní. En el centro, el altar mayor con vistas a un gran bloque de roca, que se dice que es la misma roca sobre la que Jesús oró en agonía en la noche de su traición.

En el jardín de la iglesia aún hay varios olivos milenarios, que podrían ser hijos de los que estaban sembrados en el Monte en tiempos de Jesús. De las semillas de los frutos que aún dan estos viejísimos árboles se hacen recuerdos piadosos para los visitantes. Rosarios, principalmente.

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